OTOÑO


En la calle suena el ruido de las hojas secas, de aquellos que barren el otoño sin lamentar el desencuentro de las historias que se arrastran a su andar.

En la calle se observan los colores de la melancolía, que inspiran estas palabras, dolorosas y apegadas a la añoranza.

En los sueños llueven hojas, de lamentos, de recuerdos que no han de volver.

Las hojas secas del otoño.

Los atardeceres pintados de ocre que dan color a los simulacros del corazón.

Al barrer el otoño, se desnuda el invierno del corazón...

ESCENA

Ahora soy un personaje que actúa en la representación de mi vida, que intenta disimular con una sonrisa el terrible vacío que tiene en el alma; aquella que no percibe las heridas hasta que la matan.

Ahora soy la lámpara que se ha quedado sin combustible, inerte en un rincón; olvidada por la dueña que un día no quiso soltarla por llamarla su luz.

Ahora soy un ropero vacío de historias que se almacenaban en su interior; que lo hacían proyectar colores, alegría, hasta proporcionar calor.

Ahora soy el cadáver de aquel personaje que por algún tiempo disimuló...

Ahora desde lejos se añoran las escenas.